Cuando el fútbol te llama para un reto al límite, es imposible decir que no.
El pasado 19 de abril acepté el desafío de unirme al Al Khaleej. La ecuación era simple pero de una exigencia máxima: un mes por delante y un único objetivo indiscutible, mantener al equipo en la primera división de Arabia Saudita.
Han sido semanas de una intensidad brutal, de mucho trabajo diario, de conectar rápido con los jugadores y de vaciarnos en cada partido. El 21 de mayo, tras el último pitido, pudimos celebrar que el objetivo estaba cumplido. Nos quedamos en primera. La satisfacción de ver el esfuerzo recompensado y la alegría de todo el club es, sin duda, lo mejor que me llevo de esta experiencia.
Tras lograr la permanencia, el club me ofreció continuar un año más. Es un orgullo que valoren el trabajo de esta manera, pero tras analizarlo fríamente, he decidido no aceptar la renovación. Considero que mi misión allí era esa, un mes de entrega absoluta para lograr la salvación, y ahora es momento de buscar nuevos proyectos que me motiven de la misma manera.
Me voy agradecido por el trato, por el respeto y con el orgullo de haber dejado al club donde merece estar. El fútbol es esto: pasión, compromiso inmediato y retos que te ponen a prueba.
¡Gracias a todos los que formaron parte de este mes tan intenso!